EXPULSADOS. Familias echan a la calle a niños y adolescentes adictos al no saber qué hacer.   ABORDAJE. Ministra de la Niñez pide apoyo de municipios y más inversión en salud mental.

La adicción a las drogas no perdona a nadie y el problema cada vez está más latente en la franja etaria más vulnerable: La niñez y la adolescencia.

Si bien no se puede especificar cuántos niños desde los 8 años en adelante tienen adicción a las drogas, porque el enfoque a la problemática no se da de manera integral al constituirse en un problema de salud pública, el Ministerio de la Niñez y de la Adolescencia (Minna) en su abordaje en calle encuentra una situación lejos de resolverse por lo complejo y delicado del tema.

La ministra del Minna, Teresa Martínez, comenta que a través del 147 un padre, una madre o un hermano desesperado recurren a la cartera de Estado en busca de ayuda porque no hay servicios, aparte del Centro Nacional de Prevención y Tratamiento de Adicciones, que les pueda atender. Este único centro de referencia tiene grandes limitaciones y por eso solo entre 20 y 30 niños y adolescentes adictos son derivados cada mes para la primera etapa, que consiste en la desintoxicación. Luego hay que retirarlos del lugar para seguir el tratamiento ambulatorio en la casa con su familia.

Sin embargo, acá se inicia otro problema, muchos de estos niños ya no son recibidos con sus familias porque hay un desconocimiento sobre cómo tratar con el adicto y entonces son expulsados de sus casas.

‘‘Nosotros pedimos medidas cautelares, no tenemos facultades ordenatorias en materia jurisdiccional con respecto a la patria potestad. Entonces recurrimos a la Defensoría de la Niñez para que la familia se haga cargo, porque no es la solución echarlos a la calle. Los padres tienen responsabilidad’’.

Si los padres no cumplen el Minna ingresa a los chicos al Programa de Atención Integral a niñas, niños y adolescentes que viven en las calles (Painac) en el centro pedagógico Ñemity, en San Lorenzo, pero nuevamente la capacidad se ve limitada. El niño y adolescente que pasaron por el Centro de Prevención y Tratamiento de Adicciones realiza su tratamiento ambulatorio en otro centro Refugio, también con capacidad limitada para la demanda.

Martínez vuelve a remarcar la complejidad del tema, por lo que reclama la instalación de los servicios de salud pública con personal médico multidisciplinario, con siquiatras y sicólogos que apoyen a los chicos. También lamenta que haya municipios que evadan su responsabilidad en la atención de niñez en calle, sobre todo en Asunción y el área metropolitana.

Los refugios –destaca la ministra– se abren por la urgencia para que los niños y adolescentes tengan un lugar donde dormir, desayunar, almorzar y cenar, pero no debe ser solo eso.

TRATAMIENTO COMPLEJO

La adicción es una enfermedad que tiene que ser tratada y es muy importante que las familias estén presentes, los chicos se pueden recuperar, pero el tratamiento es muy complejo y la salud mental está demasiado postergada. ‘‘Tratar la adicción cuesta mucho dinero, los centros privados cobran mínimo G. 7.000.000 al mes; ¿quién tiene ese dinero? Solo alguien muy pudiente. Una persona con un ingreso mínimo no tienes esos recursos para aguantar solo los gastos del aislamiento’’.

La ministra de la Niñez valoró el trabajo que se realiza desde el Centro de Adicciones y pide fortalecer más el servicio, porque de 10 cupos que se tenían para la Unidad de Desintoxicación, el Ministerio de la Niñez ahora usa 30, pero hay muchos niños y adolescentes en lista de espera. Martínez dijo que en promedio 100 cupos se requieren para tratar la adicción de esta población vulnerable.

“Nosotros permanentemente estamos recurriendo a la Senad (Servicio Nacional Antidrogas) porque acá no solamente hay que perseguir el gran tráfico de drogas sino el microtráfico, que está destruyendo a la población. No somos un pasillo de la droga, estamos siendo contaminados en nuestros barrios. En la esquina de la escuela se venden los ilícitos. La accesibilidad a la droga hay que combatir, eso requiere un método de prevención, si no, todo el trabajo que se hace es inútil’’, señala.

Martínez destaca que lucha contra la adicción tiene que ser en la prevención y ahora mismo tratar de recuperar a los niños y adolescentes que están en la calle con este problema. ‘‘No podemos permitirnos como país que sigan cayendo más niños, que se sigan destruyendo vidas y el futuro de estudiantes por la droga’’.

8 años en adelante. Es la edad en que los niños empiezan a consumir drogas y están en situación de calle.

30 niños y adolescentes adictos reciben atención en el Centro de Adicciones. Minna requiere espacio para 100.

No podemos permitirnos como país que sigan cayendo más niños, que se sigan destruyendo vidas y el futuro de estudiantes.

Todos somos responsables. Las instituciones deben trabajar en conjunto para superar este problema. Invertir en prevención y en salud mental. Teresa Martínez, ministra de la Niñez.

“Nuestros jóvenes están destruyéndose”

  • Alcides Manena
  • ALTO PARAGUAY

Un grupo de mujeres, en su mayoría madres, conformaron hace tres meses la Comisión de Lucha por los Jóvenes, con el propósito de hacer frente a la problemática de la adicción a las drogas en Puerto Casado, Departamento de Alto Paraguay.

Ayer llegaron hasta la Comisaría de la localidad chaqueña para reunirse con el jefe policial que estuvo ausente, pero fueron recibidas por los suboficiales, quienes escucharon el clamor de las familias cuyos hijos son adictos a las drogas.

La madres se manifestaron porque cada vez se está volviendo desesperante e insostenible este problema.

La presidenta de la comisión, María Chamorro, dijo que están recorriendo otras instituciones como la Fiscalía y la Prefectura Naval para exponer sus inquietudes y pedir que se haga intervención para eliminar la venta de drogas, “ nuestros jóvenes están destruyéndose’’. Pretenden depurar Puerto Casado y que vuelva a ser como era antes con jóvenes libres de vicios.

Piden a las autoridades policiales acabar con el flagelo y realizar un operativo para cortar de raíz la venta de las drogas que está instalada en el distrito y que desde hace tiempo la Policía y la Fiscalía no han sido capaces de realizar investigaciones que lleguen a los puntos donde se trafican los estupefacientes.

El Municipio reconoció a la comisión que aglutina a las afectadas y con el acompañamiento del intendente Hilario Adorno y los concejales municipales entregaron una resolución a la Policía Nacional, la Fiscalía y la Prefectura Naval donde instan a tomar los recaudos necesarios para la lucha contra el microtráfico, robos y exposición de menores en la vía pública.

Las autoridades municipales están dispuestas a solicitar a la Fiscalía General del Estado la designación de un fiscal de la unidad especializada en antinarcóticos para la zona.

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