Los “operativos” de los agentes del Departamento Antinarcóticos de la Policía Nacional, regional n° 2, son considerados una verdadera burla, llevando en cuenta que solamente aprehenden a traficantes de poca monta e ínfimas cantidades de droga, mientras los peces gordos que operan en la región siguen sueltos para cometer sus fechorías. El verdadero volumen del negocio del narcotráfico solo queda evidenciado gracias a las aprehensiones de grandes volúmenes de estupefacientes en territorio brasilero, en donde la Policía del vecino país sí demuestra eficiencia para combatir este flagelo y dar golpes duros al crimen organizado.

Como si fuese “la noticia del año”, agentes del Departamento Antinarcótico del Alto Paraná informaron de la captura de un microtraficante, en el barrio María Auxiliadora de CDE, en la mañana de ayer. En poder del “poderoso” narco, identificado como Lorenzo René Giménez Fernández, de 32 años, requisaron 1,313 kilos de marihuana, 63,3 gramos de semilla de la misma droga, un poco de dinero, un revólver cal. 22 y un cuchillo.

Fuentes fidedignas aseguran que los agentes antidrogas, con este tipo de operativos, meramente buscan hacer “marketing” y justificar su existencia, mientras cobran millonarias sumas a los peces gordos, a cambio de “protección”. Mientras los agentes paraguayos se vanagloriaban con la “importante aprehensión”, el mismo día la Policía Federal requisaba varios volúmenes de marihuana, en un allanamiento de una residencia en el área rural de la localidad de Santa Helena, Estado de Paraná. Dichas drogas ingresaron desde territorio paraguayo, según se informó. De hecho, el lago Itaipu y el río Paraná son las vías por donde los narcos trafican su “mercadería”, en connivencia de los organismos antidrogas del Paraguay.

Al otro lado del río, en Foz de Yguazú (Brasil), incautan a diario centenares de kilos de diferentes tipos de drogas, todo llevado desde el suelo paraguayo.

El departamento de Alto Paraná es considerado uno de los mayores productores de marihuana del país, además de ser la principal ruta de la cocaína que conduce al Brasil, no obstante, del lado paraguayo, los antidrogas solamente logran aprehender a microtraficantes insignificantes, como es el caso de Lorenzo Giménez. Es más, nuestras fuentes aseguran que los policías antinarcóticos conocen perfectamente los movimientos de estos traficantes de poca monta y, en caso de “necesidad”, es decir, para justificarse, eligen a uno y lo detienen aparatosamente.

La Clave hace tiempo viene denunciando la inoperancia de los antidrogas paraguayos, sin embargo, los jefes se mantienen “firmes” en sus cargos, seguramente porque son “buenos recaudadores”. De acuerdo a los datos, los mismo cobran “coimas mensuales” a los peces gordos y cárteles de la droga que operan en esta región, facturando así sumas millonarias, de las cuales buena parte es enviada a las autoridades máximas de la Policía Nacional, en la capital del país, aseguran las fuentes.

En las escasas oportunidades en que hay operativos antidrogas más relevantes en la zona, es personal de Asunción y fiscales también de la capital, que vienen a hacer las intervenciones, ya que los agentes locales son considerados más bien “campanas” de los narcos, o sea, juegan contra su propio arco, en vez de cumplir con su misión, por la cual el Estado paraguayo les paga sumas millonarias mensualmente.

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